15 junio 2006

El pueblo y el socialismo….

o Socialismo del Siglo XXI...

Por: JotaDobleVe


He notado que dentro de los medios alternativos parecería existir una competencia por ver quien define mejor el “Socialismo del Siglo XXI”… es un tira y encoje que transita los caminos que van desde Carl Mark, Friedrich Engels y León Trotsky hasta Fidel Castro, pasando por Vladimir Ilich Ulianov Lenin, Mao Tse-tung (Zedong), Ho Chi Min y quien sabe cuantos otros fundamentalistas de Marxismo Leninismo…

Quien esto les escribe, fundamentalista también de la tendencia anterior, no puede menos que esbozar una sonrisa al ver ese esfuerzo en descollar (o hacer descollar) con conocimientos que sobre el tema tienen los diferentes camaradas enfrascados en este pescueceo, el cuál pareciera destinado a apantallar, entre expertos, con profundos conocimientos de la historia del socialismo; y los que (en nuestra crasa ignorancia sobre el tema) los escuchamos, no podemos menos que reírnos, no solo de las metidas de pata, sino el lo absurdo y extemporáneo de muchas de sus apreciaciones y conclusiones…

Al pueblo de Venezuela, y el de esta patria grande que es la América mestiza, raza de bronce, mazapán y de greda, les importa realmente un comino lo que hayan dicho o hecho estos barbados (o de ojos sesgados) señores, muy distantes en tiempo y espacio para poder entenderlos… Le interesa un pepino las comunas rusas o españolas; y mucho menos lo larga o corta que fue la guerra de Mao…

Para este pueblo americano el socialismo deberá llegar a ser una impresión… deberá llegar a ser una forma de vida… una escala de valores, que no sólo se enuncie sino que se cumpla… Deberá ser, sentir el cese de la exclusión, que se le está integrando a una sociedad con justicia social, en donde ha dejado de ser un número en las estadísticas para ser un elemento productivo de la sociedad en que vive y no un instrumento para enriquecer el estrato superior de esa sociedad.

Creo que muy pocos han entendido al Comandante Chávez, cuando habla de ese socialismo… cuando habla de cristianismo y de bolivarianismo al anunciar el socialismo de este siglo… El socialismo en la práctica ha dejado de ser el producto de las discusiones de café (o de cervecería) que quisimos imponerle al pueblo de arriba abajo en forma vertical… aún recuerdo la cara de perdidos de los campesinos de Altagracia y Valle de Guanape en aquellos 60´s cuando le hablábamos de socialismo y comunismo… Nuestra concepción anacrónica de un socialismo fundamentalista se detuvo con el 5 % que alguna vez tuvimos como tope de popularidad; cifra que representa el pirrico triunfo de Petkoff y compañía en sus mejores tiempos, y que representó la inmolación de una generación en aras de la estupidez de sus dirigentes.

El Socialismo del Siglo XXI es algo muy diferente, ya que es un socialismo que nace del pueblo… son los cerros de Caracas bajando a defender a Chávez durante el golpe… es el pueblo aguantando el inclemente paro, sin gasolina ni gas y quemando mesas y sillas para calentar comida… son los pailas frías o los sin tierra brasileños votando por Lula; son los desposeídos argentinos al lado de Kirchner; son los Cholos del Altiplano Andino votando por Morales o Umala sabiéndose en desventaja.

El socialismo actual es la espada de Bolívar caminando por los senderos de la América en las manos cortadas del Che; es el recuerdo ancestral que el cholo tiene de Sucre; son de los cantos de Alí Primera y Silvio Rodríguez; es el inocente fervor cristiano de cura o predicador de aldea… El Socialismo del Siglo XXI nace del pueblo que camina (o que más bien corre) hacia sus dirigentes solicitando un instrumento para lograr un fin; y es la masa popular quien dictará las pautas a seguir por esa dirigencia…

Más que nunca ahora, la dirigencia tiene la obligación de interpretar a ese pueblo… y debe ser, esa dirigencia, el instrumento para alcanzar el fin que el pueblo quiere… y no al revés…

El pueblo, camaradas, no necesita de nosotros para enseñarle el socialismo moderno, es el pueblo el mismo socialismo, y somos nosotros los destinados a aprender de él…

Pienso, que nosotros carcamanes socialistas de vieja data… dinosaurios a quien la historia ha abandonado, deberíamos comenzar a escuchar con más atención a Primera y a Rodríguez; a leer, “entendiéndolos” los escritos del Che; a tratar de comprender más a Sucre y Róbinson (quienes escribieron a las sombras de los Cholos del altiplano); a leer con agnóstiquismo practicante la palabra del Cristo; en fin, debemos actuar tal como, no se cansa de decirlo el líder de esta revolución el Comandante Hugo Rafael Chávez Frías… Pero sobre todo, deberemos conocer de la boca del pueblo sus deseos… sus querencias y sus aspiraciones… Así, y solo así podremos forjar ese Socialismo de Siglo XXI, cosa que no haremos nunca no volteando atrás oteando en el horizonte de una historia pasada que no nos pertenece…

Parafraseo de nuevo a Mario Silva de La Hojilla, los 10 millones no es un problema de números; es un asunto de conciencia, que pareciera por los momentos que está más en la mente del pueblo que en la de su dirigencia…

Camaradas, el autobús de la revolución tiene desde ahora, hasta diciembre, paradas para que la gente se suba a él… pero la puerta de atrás deberá estar abierta… y deberá estar especialmente abierta para que los dirigentes que no entiendan esta nueva realidad se bajen voluntariamente… Pero también deberá estar abierta para sacar a patadas la los rábanos y las manzanas corruptos y a todos aquellos que han hecho del socialismo un argumento de sobre vivencia personal… no importa que juraran en el Samán de Güere, estuvieran en Yare o se rasguen vestiduras recordando a Trotsky o Lenin…

Y recuerden Camaradas…


¡¡¡ADELANTE Y A FONDO CON LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA!!!

JotaDobleVe
JWekker@GMail.com
http://simon-bolivar-org.blogspot.com/



Yannick de la FUENTE
yanhel&laposte.net Comenta:

Esto seria para nosotros a integrar en la vision del socialismo del siglo XXI

¿HACIA UN DECRECIMIENTO AMENO?

Las sociedades contemporáneas construyeron su desarrollo sobre el crecimiento destinado a aumentar las cantidades de bienes y servicios producidos que permiten la progresión del PIB per cápita. Este indicador cuantitativo registra la suma de los valores añadidos de las empresas en relación con los habitantes de un territorio. Ahora bien, esta manera de contabilizar la riqueza valora las disfunciones del sistema: un atasco, una contaminación en las playas, la enfermedad, generan crecimiento... Pero estos factores externos negativos contabilizados como crecimiento implican una disminución de las culturas, de las sociedades y del conjunto del mundo vivo sin efecto negativo sobre el PIB.


Además, todo indica que otras formas de riquezas existen. Éstas no son tenidas en cuenta por los indicadores económicos oficiales. Estas riquezas nacen, entre otras cosas, del entorno relacional, de la amenidad de las relaciones... Aquí, el vínculo es más importante que el bien material. En este crisol relacional, se inscribe el decrecimiento ameno, concepto promovido por un nuevo imaginario demostrando que otra organización económica y social es posible. Este último se vuelve inevitable si se considera la degradación de los ecosistemas y equilibrios sociales. En efecto, si se quisiera extender a nivel planetario el modo de vida estadounidense, 7 planetas serían necesarios para garantizar el consumo de la población mundial. Como lo afirma Albert Jacquart, "no se puede seguir consumiendo manera infinita en un mundo que no es infinito". De la misma forma, una sociedad del crecimiento no puede ser sustentable a nivel social.


El pensamiento dominante hace hincapié en el hecho de que solamente el crecimiento es capaz de generar empleos. Ahora bien, se puede hoy demostrar que el crecimiento puede también destruir (búsqueda de ganancias de productividad, substitución del factor capital por factor trabajo...).


De hecho, la renuncia al mito del crecimiento preconiza necesariamente la exploración de nuevas vías:


1) Control de las necesidades: evitar las influencias de la oferta (publicidad, política de marca...) y plantearse la cuestión de lo que es bueno para sí. ¿Cuáles son los bienes o servicios que son imprescindibles para el individuo? Esta introspección debería permitir distinguir las necesidades fundamentales de las necesidades socialmente fabricadas.


Estrategias de desarrollo personal podrían permitir acompañar este planteamiento. El objetivo es centrarse en la parte fundamental y eliminar lo superfluo.



2) Trabajar menos para vivir mejor: una vez operados estos cambios, nos liberaremos de los efectos del mercantilismo de la sociedad de consumo. El individuo se podrá retirar, según sus posibilidades, del asalariado. Eso abre espacio para una recalificación de las relaciones sociales y la valoración de la convivialidad. Cada uno nosotros se define en efecto, con relación a las relaciones que habrá sabido construir con los demás. La relación amena es el hecho de personas que participan en la creación de la vida social. Si la relación industrial es un reflejo condicionado por el orden del jefe, la relación amena se inscribe, en la dinámica del don, de la autoorganización y del intercambio cualitativo. Si la productividad se interesa en tener, la amenidad se combina en términos de ser y permite la valoración de lo que Mauro Bonaïuti llama "los bienes relacionales "


3) Autoorganización: encontrar en sí o en su entorno los conocimientos técnicos, los conocimientos de seres permitiendo cubrir sus necesidades. Es la realidad de los humanos desde el nacimiento de la humanidad. En efecto, si lo económico puede definirse como el conjunto de las estrategias de los humanos para cubrir sus necesidades, entonces lo económico existe mucho antes de la economía, que se convirtió en la ciencia del mercantilismo de las actividades sociales, donde todo es mercancía. Esta toma en mano de la economía por el paradigma liberal encuentra su apogeo en la globalización actual del capital.


Volver a entrar en disidencia requiere establecer una autoorganización que valore los principios de reciprocidad y las bases de una economía no monetaria, no reconocidos por el modelo dominante.


4) Vuelta al local: con los efectos de la universalización y la División Internacional del Trabajo (DIT), se producen cada vez menos bienes en nuestros territorios de vida. Ahora bien, numerosos productores locales pretenden encontrar un reconocimiento social a través de sus esfuerzos productivos. A nivel alimentario, por ejemplo, la vuelta al local permite volver a poner en contacto producción y consumo. En este contexto, los productos de proximidad y la percepción del carácter local refuerzan el vínculo entre el ser humano y su territorio. A este nivel, convendría apropiarse de nuevo y reanimar los lugares de vida. Eso puede pasar por un reinvento de la democracia de proximidad y por un mejor conocimiento de los conocimientos técnicos y saber ser local. La idea que es necesario disminuir la producción y el consumo allí donde se volvieron excesivas es ya antigua. Los movimientos alternativos de los años sesenta en Europa y los Estados Unidos fueron los primeros en pretender invalidar la sociedad de consumo por una crítica de sus disfunciones. A continuación, los trabajos de Nicholas Georgescu-Roegen en el contexto del Club de Roma (1972) y de la primera crisis petrolífera (1974) van a reintroducir el debate. Este doctor en estadísticas y economista muy conocido, alega el concepto de bio economía que debe pretender favorecer los equilibrios ecológicos y sociales. Lo que está en juego es entonces la aparición de una nueva visión de las relaciones entre el conjunto de los seres vivos, de los que formamos parte con nuestra técnica, y la biósfera. Se trata de desarrollar una crítica del economismo mecanicista que piensa que todo es manejable por la técnica. Este dogma considera la Naturaleza como unas existencias inagotables capaces de absorber todos los residuos y de borrar todas las degradaciones entrópicas. El paradigma modernista hizo del homoeconomicus el mayor depredador de los equilibrios ecológicos y sociales. Ahora bien, parecería que este mundo antiguo mostró suficientemente sus disfunciones para que se pase a otro modelo centrado en el postmodernidad. Pero eso exige una descolonización de nuestras representaciones para establecer otra "manera de vivir juntos" centrado no en la productividad sino en la facilidad de uso. Por otra parte, lo que no afecta a los equilibrios ecológicos y sociales puede seguir desarrollándose: los bienes relacionales, la investigación, la creación, la educación... Son estas actividades que harán avanzar la civilización y retroceder la crueldad productivista.


[1] Alain Claude Galtié, « La décroissance : dans quels contextes ? », in Revue Réfractions N° 15. Hiver 2005. Site : refractions.plusloin.org
[1] Patrick Viveret, Reconsidérer la richesse, éd. La Découverte, 2000.
[1] Source : http://www.wwf.fr
[1] Albert Jacquart, Voici le temps d’un monde fini, éd. Le Seuil, 1991.
[1] Ivan Illich, La convivialité, éd. Le Seuil, 1973[1] Mauro Bonaïuti, « A la conquête des biens relationnels », in Objectif décroissance, éd. Parangon, 2003.
[1] Nicholas Georgescu-Roegen, Demain la décroissance, éd. Sang de la terre, 1995
[1] Niels Brügger, Finn Frandsen et Dominique Pirotte, Lyotard. Les déplacements philosophiques, éd. De Boeck Université, 1993.

Claude Llena et Florence Rodhain.
Enseignants-chercheurs en sciences sociales Ecole Polytechnique Universitaire

3 comentarios:

  1. Camarada Johnny, coincido totalmente con tus palabras. El socialismo nuestro, de nuestra época y circunstancia histórica, ha de crecer hundiendo sus raíces en el pueblo. La teoría se debe acomodar a la vida, y no la vida a la teoría.

    En este sentido, las palabras del peruano José Carlos Mariátegui, el "Amauta", tienen más vigencia que nunca: «No queremos ciertamente, que el socialismo sea en América calco ni copia. Debe ser creación heroica. Tenemos que dar vida, con nuestra propia realidad, en nuestro propio lenguaje, al socialismo indoamericano». Sí, esa es la única manera de construir nuestro Socialismo del siglo XXI.

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  2. Anónimo11:12 a.m.

    o estoy de acuerdo con Usted en el sentido de hay tantas interpretaciones del Socialismo del Siglo XXI que se generado un estira y encoje para satisfacer todos los gustos.
    Me asomé a su artículo pues soy un seguidor de lo que Usted escribe, pero quedé igual o peor, pues trató de decir algo, pero no lo dijo y ya es hora de que se diga, cuáles son las características fundamentales que deberá tener eso que llaman Socialismo del Siglo XXI?, pues se está generando una confusión de tal magnitud que en lugar de unir, erosiona.

    Siento que el Socialismo del Siglo XXI tendrá que ser un nuevo orden, con contenidos y características económicas y políticas distintas a las vigentes, a ser construído por una sociedad de hombres libres, en proceso de evolución y propuetas sobre los alcances de esos contenidos y su implantación paulatina, hay y se dan para todos los gustos. Ya es hora de que aterricemos, hagamos a un lado lo panfletario y agarremos el lápiz. O preguntémole a los impulsores de la consigna, cómo lo ven o cómo lo sueñan.

    Para que el pueblo sea el protagonista de la construcción de ese nuevo orden social, hay que organizarlo y formarlo, siempre habrá una vanguardia que abra el camino, que esté definiendo desde "el carajo", la ruta a seguir. Esos viejos que Usted menciona en su artículo tienen mucho que aportar todavía, con sus errores, virtudes y fracazos.

    Federico Picado
    federico picad gomez fedepuko&yahoo.es

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  3. Anónimo11:14 a.m.

    cuál pueblo y cuál socialismo?
    sera semana santa y via crucis.
    el aló presidente y el funcionariato
    el mvr y la botija
    la revolucion exbonita y mas mediatica y los supergenios
    que va compatriotas......
    se impone hablar menos, hacer mas y crecer mejor.
    El dedito spliberiano del presidente por alla en las elecciones de gobernadores sentencio nuestro crecimiento, nuestro socialismo del siglo XXI, porque le tuvieron miedo al pueblo de verdad, a sus iniciativas y a la posibilidad certisima de perder el control, y sin control, no hay poder. El crecimiento no es solo dinero es soporte, apoyo sostenido, seguimiento, eficiencia y sobre todo talento para vivir mejor.
    Los golpistas NO VOLVERAN pero....... SE QUEDARAN? No se trata de si el Presidente gana o pierde; se trata de permanecer en el espiritu revolucionario que mueve montañas y es capaz de hacer los mas grandes sacrificios.
    Socialismo del Siglo XXI: hacer politica honestamente.
    Rosalinda
    rosacornet
    rosacornet&cantv.net

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