09 enero 2010

Las dos masacres de Mapiripán.

Carta abierta al General Jaime Humberto Uscátegui Ramirez
Los asesinos, los ingratos, los maldicientes y los traidores, han rebosado la medida de mi sufrimiento. No hay día, no hay hora, en que estos abominables no me hagan beber la hez de la calumnia.
-Simón Bolívar-



Martes 15 de Diciembre de 2009

Señor:
Jaime Humberto Uscátegui Ramirez
General del Ejército Colombiano
E. S. M.

Referencia: La primera Masacre en el municipio de Mapiripán en el Departamento del Meta. Colombia. Las dos masacres de Mapiripán.


Conocida la noticia de la revocación de su libertad mediante sentencia penal proferida por el Honorable Tribunal Superior de Bogotá y de su entrega ante la posibilidad de una inminente ejecución de una orden de captura en su contra, me permito manifestarle lo siguiente:

En el municipio de Mapiripán sucedieron dos masacres anunciadas, la primera en la población de Mapiripán donde yo fungía como Juez Promiscuo Territorial de esa localidad donde los paramilitares de las AUC al mando del presuntamente desaparecido Carlos Castaño Gil y su lugarteniente Salvatore Mancuso permanecieron impunemente del 10 al 20 de julio de 1997, protagonizando como autores materiales la primera de las mencionadas masacres.

Como se hiciera de público conocimiento el primer grupo de los paramilitares venían directamente desde el municipio de Carepa en el Departamento de Antioquia, acogidos por el batallón Joaquín Paris desde su entrada en el aeropuerto en San José del Guaviare en el Departamento del Guaviare, pasando por tierra ante la anuencia y complicidad de ustedes a la inspección de policía de Charras y luego al poblado de Mapiripán, sembrando el terror, torturando y asesinando cruelmente a víctimas indefensas acusadas de ser simpatizantes de la guerrilla.

De nada valieron los oficios que envié desde comienzos de esa masacre a la Cruz Roja Internacional, a la Fiscalía delegada para los Derechos Humanos, la Procuraduría delegada para los Derechos Humanos y a los honorables Magistrados del Tribunal Superior de Villavicencio; de nada sirvieron las llamadas de auxilio de algunos pobladores de Mapiripán y de campesinos que huían espantados hacia San José del Guaviare, por tierra y aire; de nada sirvió que por solicitud de algunos pobladores acudiera a contestar una llamada telefónica del en ese entonces mayor del Ejército de Colombia Hernán Orozco Castro en el Hotel Mapiripán ubicado en el centro de esa localidad; de nada sirvió que le confirmara al Ejercito de Colombia que en efecto los paramilitares de Castaño, Mancuso y de la “Escuela de la Américas” estaban protagonizando una de las mas vergonzosas masacres de la historia Colombiana; de nada sirvió que ingenuamente les suplicara que vinieran a hacer presencia con su batallón Joaquín París para que tal vez los “paracos” se fueran y nos dejaran en paz.

Y digo ingenuamente porque muchos campesinos tuvieron que ser testigos de cómo los paramilitares a la llegada de ustedes se quitaran los brazaletes de las AUC y los cambiaran por los del Ejercito Nacional. Al segundo grupo de Narco-paramilitares le fue peor pues fueron repelidos por varios frentes de la guerrilla hasta tal punto que tuvieron que pedir ayuda por radio teléfono al Batallón Joaquín Paris para que les vinieran a asegurar la retirada de la otra inspección de Policía de Mapiripán denominada “La Cooperativa”. Denuncié en su debido momento y ante autoridad competente que los Narco-paramilitares “unidos de Colombia” habían amenazado con perpetrar una segunda masacre en la otra inspección de Mapiripán denominada “Puerto Alvira” (Caño Jabón), pero a los pocos meses de mi exilio forzoso tuve que soportar la noticia de que efectivamente los asesinos de Castaño, Mancuso y de su Escuela americana se habían burlado una vez mas de los campesinos, indígenas y comerciantes de Mapiripán.

General, con todo respeto tengo que decirle que por todas las víctimas, masacrados, sobrevivientes y desaparecidos de las dos Mapiripán; me complace que se haga justicia, me complace la orden de captura contra usted, me complace que usted también acuse al generalísimo Rito Alejo Delgado del Río y a los otros militares y paramilitares.

General los colombianos estamos cansados de la guerra sucia y del colonialismo angloamericano y europeo, estamos cansados de los invasores, de las torturas, masacres, desaparecimientos forzados y estamos cansados también de que roben y humillen a los campesinos, pero nos duele sobremanera que nuestro Ejército Colombiano se preste para todo esto. El Batallón Tiradores del Ejercito Colombiano desapareció luego de la entrega de la provincia costeña de Panamá. Yo solicito que el Batallón Joaquín Paris le pida perdón a Colombia, a los campesinos y a los Mapiripenses. Solicito la justa y efectiva indemnización a todos y cada uno de los desplazados y sobrevivientes de Mapiripán y de todas las masacres sucedidas en Colombia, y también pido que desaparezca el Batallón Joaquín Paris del Ejercito Nacional.

General, muchos campesinos desplazados a punta de fusil, amenazas, desapariciones y de torturas, vienen denunciando públicamente que ustedes los acusan de ser de la guerrilla, cuando núnca han disparado en su vida un arma en contra de nadie. Me pregunto ¿de qué nos van a acusar ustedes y el gobierno a los pocos testigos que quedamos aún con vida?. Todos sabemos que el único motivo de acusar campesinos de ser guerrilleros o colaboradores de estos, es el robo de las tierras que ellos trabajan rudimentariamente y sin la ayuda estatal, para entregárselas a quienes menos la merecen.

General, desde el primer momento que supe del plagio de la señora Ingrid Betancur, tuve el coraje de decirle a la guerrilla que los colombianos no estábamos de acuerdo con esto, ni con ninguna retención forzada de civiles. Al final entre todos y sin disparar un tiro, logramos que nos dieran la razón y que liberaran a los demás civiles en poder de ellos. Claro está que esto no es una guerra convencional, pero nosotros los civiles y no combatientes tenemos como única arma la razón y la palabra hablada y escrita.

General, todos los testigos de las masacres de marras vienen siendo eliminados o desaparecidos...¿qué va a suceder con los pocos que quedamos aún con vida?.

General, el valor de entregarse y afrontar la condena penal que le corresponde, servirá de ejemplo, para que en toda Latinoamérica los militares involucrados activa o pasivamente en masacres se entreguen y paguen a sus respectivos pueblos por todos los delitos y atropellos que han cometido.

General desde el año pasado fue de público conocimiento que el gobierno Colombiano mediante sus agentes internacionales quieren sacarme para Colombia con el objeto de torturarme nuevamente, asesinarme o desaparecerme. Está claro que todos los que lo incriminamos estamos sentenciados a muerte.

General, como le manifesté en algún mensaje electrónico antes de la noticia de su entrega, yo lo perdí todo, pero no la dignidad y muy seguramente en algún Tribunal Penal Internacional volveré a testimoniar todo lo que se dé la primera, la segunda masacre de Mapiripán, de otras masacres hasta ahora impunes como la del caserío indígena de Puerto Nare en algún lugar selvático del Departamento del Guaviare y de otras cuantas injusticias contra los indefensos. Claro está si los entregados de la izquierda y de la mafia internacional me lo permiten.

De usted atentamente:

Leonardo Iván Cortés Novoa Exjuez de Mapiripán

1 comentario:

  1. Generales en su laberinto

    Por primera vez en la historia del país un puñado de generales de la República están siendo puestos en el banquillo de los acusados por violaciones a los derechos humanos o vínculos con paramilitares.
    Sábado 19 Diciembre 2009

    REVISTA DE RADIO

    Indignación por inoperancia de la justiciaPor vencimiento de términos son dejados en libertad 17 militares implicados en las ejecuciones extrajudiciales de los jóvenes de Soacha.

    Diferentes voces expresaron su molestia por la falta de rapidez de la justicia en el caso de los militares involucrados en los 'falsos positivos' de Soacha, quienes quedaron libres por vencimiento de términos.

    1. El proceso contra uno de los militares más cuestionados por sus vínculos con grupos paramilitares, el general Rito Alejo del Río, fue reabierto este año por la Corte Suprema de Justicia. Rito Alejo es uno de los más nombrados en los testimonios de los paramilitares desmovilizados.

    2. Además de estar detenido junto al coronel Alfonso Plazas por la desaparición de nueve personas durante la retoma del Palacio de Justicia, el general Iván Ramírez también ha sido mencionado por los paramilitares como un colaborador y un aliado.

    3. La pena máxima de 40 años aplicada al general Jaime Humberto Uscátegui por su responsabilidad en la masacre paramilitar de Mapiripán ocurrida en 1997 se convirtió en la primera condena contra un general de la República por delitos de lesa humanidad.

    4. La decisión de un fiscal delegado de dejar sin piso la detención del general Francisco René Pedraza no exime al ex comandante de la Tercera División del Ejército de posteriores responsabilidades por la masacre paramilitar del Alto del Naya en Cauca, donde murieron 26 personas y 3.000 fueron desplazadas.

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